Diseñamos ciudades que piensan en quien las camina
Somos un estudio de planificación urbana inteligente con base en España, especializado en traducir datos, movilidad y sostenibilidad en proyectos concretos que mejoran cómo se vive, se trabaja y se recorre la ciudad cada día, sin promesas grandilocuentes ni soluciones opacas.
HablemosQuiénes somos y cómo pensamos la ciudad inteligente
De planos estáticos a ciudades que aprenden de sus propios datos
Scalivone nace como estudio independiente de planificación urbana inteligente para ayudar a ciudades y promotores a pasar de los informes genéricos a proyectos medibles, centrados en movilidad sostenible, espacio público y datos urbanos aplicados.
Desde los primeros proyectos entendimos que la digitalización urbana solo tiene sentido si reduce fricciones diarias: menos tiempo perdido en desplazamientos, menos ruido donde la gente descansa, más sombra donde el calor aprieta y una relación más transparente entre decisiones técnicas y prioridades políticas. Por eso hemos desarrollado una forma de trabajo en la que cada modelo de simulación se discute con quienes luego gestionarán la calle, el barrio o la red de transporte.
A medida que las ciudades españolas incorporan sensores, plataformas y nuevas formas de movilidad, nos hemos especializado en traducir esa complejidad en guías claras de actuación, con fases, hitos y criterios de evaluación comprensibles. No creemos en la ciudad perfecta, sino en la ciudad que aprende: proyectos piloto bien diseñados, indicadores accesibles, participación ciudadana que va más allá de la foto y una coordinación real entre urbanismo, transporte, ecología urbana y experiencia de las personas en el espacio público. Esa es la evolución constante que buscamos junto a cada cliente.
Por planificación urbana inteligente entendemos la capacidad de coordinar espacio, datos y personas para que una ciudad funcione mejor en lo cotidiano, desde el semáforo que ajusta su ciclo a la calidad del aire hasta la plaza que invita a quedarse y no solo a pasar. Partimos de una incomodidad muy simple: demasiados planes urbanos siguen escritos para maquetas, no para vecinos que usan la calle cada día, por eso fundamos Scalivone con la idea de trabajar siempre con evidencia medible y con experiencias reales de uso. Al principio éramos un pequeño equipo de urbanistas y especialistas en movilidad que mapeaban flujos de peatones con cuadernos y sensores básicos; hoy integramos datos de transporte, energía, ruido y confort climático en modelos que permiten tomar decisiones públicas y privadas con menos improvisación y más trazabilidad. Hemos aprendido a movernos entre lo técnico y lo político, traduciendo indicadores complejos a conversaciones claras con alcaldías, promotores y ciudadanía organizada. Nuestro papel en la transformación digital de las ciudades no es prometer soluciones mágicas, sino acompañar a cada cliente en un proceso ordenado donde se prueba, se mide, se corrige y se vuelve a abrir la calle con mejoras visibles y documentadas.
Misión, visión y valores que sostienen cada decisión de proyecto
Nuestra misión como estudio urbano inteligente
Nuestra misión es acompañar a ciudades y promotores en la transición hacia una planificación urbana inteligente, donde los datos, la movilidad sostenible y la ecología urbana se conviertan en decisiones concretas que mejoran la vida diaria de las personas, con procesos transparentes, participación real y una evaluación continua de lo que funciona y lo que necesita corregirse.
Nuestra visión de ciudad que aprende
Imaginamos ciudades españolas capaces de aprender de sí mismas, donde cada nueva infraestructura, cada calle calmada o cada corredor verde se diseñe como parte de un sistema vivo que se mide, se conversa y se ajusta en colaboración con quienes lo usan. En esa visión, Scalivone actúa como traductor entre la complejidad técnica y la toma de decisiones cotidianas, ayudando a que la transformación digital y ecológica de la ciudad sea gradual, comprensible y socialmente compartida.
Sostenibilidad exigente y medible
Para nosotros la sostenibilidad no es un adjetivo decorativo, sino la disciplina de revisar sistemáticamente cómo cada decisión de diseño afecta a emisiones, salud, confort climático y uso de recursos, documentando compromisos y renuncias para que nadie se sorprenda después.
Inclusión y colaboración con comunidades
Creemos que una ciudad inteligente solo lo es si se diseña también con quienes la habitan, por eso incorporamos metodologías de participación que combinan talleres presenciales, escucha digital y recorridos guiados por los propios barrios, cuidando que no se queden fuera voces menos visibles.
Transparencia técnica y honestidad
Trabajamos con modelos complejos, pero comunicamos con claridad; documentamos supuestos, fuentes de datos y limitaciones, de modo que equipos políticos, técnicos y ciudadanía entiendan qué se está decidiendo, por qué y con qué márgenes de incertidumbre razonables.
Innovación aplicada y responsable
Cada proyecto urbano es una oportunidad para probar soluciones nuevas con responsabilidad, por eso diseñamos pilotos acotados, medimos su impacto y solo escalamos aquello que demuestra funcionar mejor que la situación previa, evitando la innovación por puro efecto escaparate.
Un equipo que cruza urbanismo, datos, movilidad y experiencia ciudadana en cada proyecto
Laura Sánchez directora de planificación urbana inteligente
Dirección de estrategia urbana y coordinación de proyectos complejos
Laura combina formación en arquitectura y experiencia prolongada en planificación urbana para administraciones locales y promotores privados, lo que le permite detectar muy rápido cuándo un plan sirve al vecindario y cuándo solo se queda en el papel. En Scalivone lidera la definición estratégica de cada proyecto, desde los diagnósticos iniciales hasta la priorización de intervenciones, y coordina los procesos participativos con ciudadanía y agentes locales. Es especialmente cuidadosa al traducir resultados técnicos en decisiones políticas comprensibles, evitando tanto el exceso de jerga como las promesas poco realistas. Su enfoque se apoya en comparar siempre el antes y el después de cada actuación, con indicadores claros y relatos que cualquier persona pueda entender.
Diego Romero especialista en movilidad urbana sostenible
Responsable de modelos de transporte y análisis de movilidad
Diego aporta una mirada técnica muy precisa sobre transporte público, movilidad activa y logística urbana, siempre vinculada a cómo se sienten realmente los desplazamientos cotidianos. En Scalivone es responsable de los modelos de demanda, la simulación de escenarios de movilidad y el análisis de impactos sobre tiempos de viaje, seguridad vial y emisiones asociadas. Trabaja estrechamente con equipos municipales y operadores para que cada propuesta sea viable en operación, mantenimiento y presupuesto, no solo sobre el papel. Su forma de explicar los modelos, usando analogías claras y ejemplos cotidianos, ayuda a que personas no técnicas se apropien de las decisiones y entiendan por qué ciertas medidas se priorizan frente a otras alternativas.
Marta Aguilar analista de datos urbanos y ecología
Liderazgo de datos urbanos, indicadores ambientales y experiencia ciudadana
Marta se mueve en la intersección entre ciencia de datos, ecología urbana y experiencia de las personas en el espacio público, conectando sensores, observación directa y percepción ciudadana. En Scalivone diseña los cuadros de mando que integran calidad del aire, ruido, confort térmico y uso de plazas o parques, y acompaña a los equipos de proyecto para que cada indicador tenga una lectura clara en decisiones de diseño. Es muy cuidadosa con la gobernanza de datos, la anonimización y la comunicación transparente de limitaciones metodológicas, lo que genera confianza en los procesos. Además, impulsa sesiones de co-diseño donde se contrasta lo que dicen los datos con lo que viven quienes habitan o trabajan en cada barrio intervenido.
Reconocimientos y programas que han impulsado nuestro estudio
Reconocimiento a estudio emergente
Programa europeo de innovación urbana centrado en movilidad sostenible aplicada
Mención en diseño de espacio público
Red ibérica de laboratorios urbanos y espacios de experimentación ciudadana
Proyecto destacado por impacto ambiental
Iniciativa de proyectos climáticos urbanos con enfoque en resiliencia local
Premio a uso responsable de datos
Plataforma de innovación en datos urbanos y transformación digital municipal
Consejos prácticos para preparar tu próximo proyecto de ciudad inteligente
Si algo hemos aprendido acompañando proyectos urbanos es que los problemas rara vez son puramente técnicos; casi siempre se mezclan decisiones políticas, expectativas ciudadanas y límites presupuestarios, por eso estas recomendaciones apuntan a la preparación interna tanto como a la tecnología.
Aterrizar objetivos y calendario con sinceridad interna
Antes de lanzar un gran proyecto de ciudad inteligente, conviene definir con claridad qué problemas concretos se quieren abordar en el corto plazo, qué decisiones políticas están ya maduras y qué margen presupuestario existe para fases piloto y ajustes posteriores, de forma que las expectativas internas se alineen con el calendario y los recursos reales disponibles.
Asignar recursos a medición y ajustes iterativos
En proyectos urbanos complejos es útil reservar desde el inicio una parte del presupuesto para medición independiente y ajustes, de manera que el diálogo con ciudadanía y actores privados se apoye en evidencias compartidas y no solo en percepciones, reduciendo fricciones cuando lleguen los primeros cambios visibles en la calle.
Definir una gobernanza sencilla y operativa
Cuando intervienen varias áreas municipales o socios privados, merece la pena acordar un esquema simple de gobernanza del proyecto, con roles claros, responsables identificados y canales estables de seguimiento, evitando que cada decisión se renegocie desde cero y que los retrasos se conviertan en norma silenciosa.
Planificar integración tecnológica y capacidades internas
Para evitar bloqueos posteriores, resulta práctico revisar desde el principio cómo se integrarán los nuevos datos y sistemas en las herramientas ya existentes, qué licencias o contratos se verán afectados y qué capacidades internas harán falta, de manera que la transformación digital de la ciudad no dependa solo de proveedores externos.
Cuidar la narrativa pública y la coherencia del mensaje
Más allá de los documentos formales, es recomendable preparar una narrativa clara y coherente sobre el proyecto urbano, que explique el antes y el después esperado con ejemplos cotidianos, de forma que equipos políticos, técnicos y ciudadanía puedan repetir el mismo relato sin distorsiones ni promesas difíciles de sostener.